Los currículos exagerados se convierten en motivo de despido para el trabajador

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid reprocha la conducta de un empleado por el “engaño” a la empresa en cuanto a la titulación académica en la que se basó su contratación. El fallo considera que las irregularidades probadas son de “suficiente entidad” para justificar el despido.

La Justicia ha puesto coto a la vanidosa hinchazón que, en ocasiones, muestran los aspirantes a un puesto de trabajo cuando hablan de sus logros académicos. A raíz del caso de un empleado de una firma de arquitectura y urbanismo, que con una singular astucia logró ocupar el sillón de gerente de la empresa, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) concluye que “haber engañado en cuanto a la titulación académica” merece un reproche que “justifica el despido” de un trabajador (Sala de lo Social, 686/2007).

La sentencia, según los juristas consultados, envía un mensaje a navegantes: la tendencia a incluir “todo tipo de titulaciones” en el currículum tiene los días contados, pues la información que entrega el candidato, “puede volverse contra sí mismo, si la organización prueba que su destreza o profesionalidad no está a la altura del puesto para el que ha sido contratado”.

En el caso que ocupa al TSJM, la altivez del aspirante llega incluso a causar “cierto rubor” a los jueces, pues el intrépido candidato fichado para ser gerente de la compañía, (percibía un salario bruto anual de 73.152,57 euros), ni siquiera pudo asumir “su responsabilidad en las gestiones burocráticas más elementales de la compañía”.

Pese a que el TSJM señala que la empresa “pudo ser más diligente al comprobar” la veracidad de los títulos, concluye que “lo importante en los hechos es el engaño del trabajador”. Así, argumenta que “de haber sabido [la dirección] que el candidato no contaba con tal titulación, no le hubiera contratado”.

En el proceso de selección, el empleado alegó ser licenciado en Ciencias de la Comunicación y tener un máster en Dirección y Administración de empresas. Por un acontecimiento casi anecdótico (la elaboración de una memoria de la compañía) se le pidió la documentación necesaria para acreditar esta formación, momento en el que se descubrió el artificio: el trabajador, en un último esfuerzo para conservar su puesto, aportó documentos que no le respaldaban e, incluso, escribió una carta para justificar su propia mentira.

Para el TSJM “queda fuera de duda” que, si algún sentido tiene el currículum vítae que entregó el trabajador, “consiste en dejar reseña del historial laboral y profesional”.

El fallo pone encima de la mesa de las empresas un serio debate. Alejandro Gortari, socio de la firma de caza talentos Zavala Gortari Asociados, señala que “sentencias como éstas demuestran que la comprobación de los datos que aportan los candidatos es lo más importante. Con la toma de referencias –contactar con ex compañeros del candidato, antiguos jefes, proveedores, clientes, etc.– se comprueba su perfil y si su experiencia profesional es verídica. En ocasiones, se dicen verdades a medias sobre trabajos anteriores”, apunta.

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2 comentarios

  1. Excelente nota y, esta vez, viene con la sentencia. Las felicitaciones son dobles.
    No me convence mucho la Sentencia. En mi país, Argentina, seguro que pierde el caso la empresa ¿Cómo es posible que no se hayan hecho de los antecedentes antes de contratar al trabajador?
    Cierto, el trabajador obró de mala fe pero ¿Se lo puede despedir después de más de un año por mentir en el C.V.?
    Sobre todo si tenemos en cuenta que buena parte de la culpa de la situación es de la empresa: el puesto era gerencial, daba para contratar una consultora (en caso que no hayan tenido su propio departamento de recursos humanos)
    Igual, me gusto tanto el fallo que lo comenté en mi blog
    http://dertel.wordpress.com/2008/04/29/miente-miente-y-sigue-mintiendo-%c2%bfalgo-quedara/

  2. igual esto os sirve de ayuda: despido improcedente

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